Entre los parámetros indicadores de la calidad del agua de consumo se encuentran el hierro y el manganeso, dos metales que a menudo coexisten en las fuentes de agua. Su presencia en el agua raramente puede suponer un riesgo para la salud de los consumidores, sin embargo se controlan porque la superación de los valores paramétricos establecidos en la normativa afecta a las propiedades organolépticas del agua y a los sistemas de filtrado y distribución.