El cloro, utilizado habitualmente en la industria agroalimentaria para descontaminar productos frescos, puede hacer que los patógenos presentes adopten un estado latente, en el que son viables pero no cultivables, por lo que no pueden ser detectados mediante técnicas estándar de cultivo en laboratorio. Este hallazgo, realizado por investigadores británicos, tiene implicaciones tanto para la seguridad alimentaria como para los productos biocidas.