Las ratas y los ratones han sido, son y serán habitantes inevitables de los asentamientos humanos. Una "ciudad de roedores 0" es casi imposible de alcanzar, y no es un objetivo social deseado. Solo buscamos limitar los riesgos creados por los roedores en áreas sensibles, donde su presencia representa una amenaza directa para la salud y el bienestar.