Ser mordido por una garrapata puede ocasionar una infección con alguno de los diversos patógenos que estos arácnidos pueden transmitir, como la enfermedad de Lyme o la babesiosis. Una forma de protegerse es el uso de prendas de ropa tratadas con insecticidas, una opción que ha sido recientemente estudiada por el CDC de EEUU y que promete ser una solución efectiva, aunque necesita todavia investigación.