La importancia de la seguridad microbiológica de los alimentos que consumimos frescos se pone, una vez más, de manifiesto, en un reciente estudio, que relaciona un mayor riesgo de contaminación por la bacteria Salmonella en las bolsas de ensalada listas para el consumo con la presencia de fluidos procedentes de las hojas de ensalada cortadas o dañadas.